viernes, 28 de noviembre de 2014

ORGULLOSAMENTE BLANCO Y PERDEDOR



Estoy mirando el cierre de campaña y atento a los discursos de ambos contendientes. Todo queda claro y no solo para la derrota que esperamos el domingo  sino para el derrotero del Partido Nacional en su gloriosa historia.

Tabaré Vazquez lee un discurso muy bien pensado que promete el cierre de casi todos los sueños del uruguayo medio con tablets, conexiones de banda ancha y vouchers  para la educación. Todo esto es muy deshonesto y él lo sabe pero también sabe que así se ganan las elecciones.
Luis Lacalle Pou habla de la relación honesta con el adversario, de aquellas cosas que no resuelven el problema de hoy pero aseguran un sólido mañana. Una cosa tan responsable como inactiva a los ojos del uruguayo medio cuyas luces en general son las cortas.
Es obvio que habremos de perder. Tan obvio como digno. Tabaré sabe que una promesa fácil y una palmada en el hombro tienen toda la potencia electoral que necesita. Luis Lacalle Pou no entiende que el “hombre libre” es algo que todo el mundo invoca pero nadie está dispuesto a esperar.
Nada nuevo bajo el sol. La “Independencia o la muerte” de Leandro Gomez solo sirve para una placa de bronce pero no atrae a un empelado público. La “Dignidad arriba y el regocijo abajo” solo vale por el regocijo pero su costo no es demasiados importante.
El dilema está entre valerse de la ignorancia o promover la sabiduría. La primera genera vítores y la segunda abucheos. Es por eso que las opciones  nos separan no solo ideológicamente sino y sobre todo en términos de poder. Ellos habrán de perpetuarse en el poder como antes lo hizo el Partido Colorado durante el siglo XX y nosotros habremos de trabajar en custodia de las libertades y la dignidad.
Pero saben una cosa? Es muy bueno estar en esta orilla. Viva el Partido Nacional!


jueves, 16 de enero de 2014

UN NUEVO MODELO DE NEGOCIOS



Vargas Llosa ha declarado su admiración por las medidas en dirección liberal tomadas por Uruguay. Esto ha causado el beneplácito de los liberales y el desconcierto total de la izquierda que no sabe como ha quedado del mismo lado de alguien a quien considera un “facho”
Nadie debería dudar de mi ideología liberal. He hecho caudal de ello en cada una de mis columnas pero tengo la convicción que una medida como la legalización de la marihuana no puede ser aplicada por simple devoción liberal y religiosa sin reparar en el contexto en el que la medida se toma.
El contexto es la República Oriental del Uruguay en el año 2014 y dentro de ese contexto hay que remarcar que nuestro país:

1.     No ha sido capaz de controlar otras drogas como el alcohol en menores de edad
2.     Tiene un nivel de fractura social desconocido en la historia y  una población “nini” de monstruosa magnitud.
3.     No es capaz de dar la seguridad más elemental a sus ciudadanos

En estas condiciones es fácil predecir que la legalización de la marihuana caerá como una bomba en nuestra sociedad. Lo que el gobierno imagina como forma de combate al tráfico de drogas no será más que un cambio en el modelo de negocio.
Seguirá habiendo una parte de la población , los menores de edad, cuyo consumo continuará siendo clandestino mientras que para el resto la adquisición de marihuana será permitido. Lo que esto significa es que se genera una oportunidad de negocios para una familia de mayores de edad que comprando en la farmacia la venderá a menores de edad de manera clandestina. Esto aún en la hipótesis de que tal familia consuma pasta base, constituirá la forma de generar recursos para comprar su droga más barata.
El acecho sobre la población de menores de edad se multiplicará debido a que estamos sustituyendo la actual distribución concentrada o mayorista por otra muy dispersa o minorista que irá en busca del cliente al contrario de lo que  sucede hoy. Los agentes de venta se multiplicarán por 100 y le llevará a nuestros hijos una posibilidad de consumo mucho más cercana que internarse en un barrio inseguro buscando unos championes colgados del cable y entrar en una boca de distribución que por el miedo que mete no deja de actuar como una primera barrera.
Lo que antes podía ser un tropezón en la vida sin mayores consecuencias hoy fácilmente se convierte en un inicio como consumidor de drogas dada la accesibilidad del producto.
También es interesante escuchar como argumento central que la lucha tradicional contra el narcotráfico ha fracasado y que al decir de Einstein si seguimos haciendo lo mismo obtendremos los mismos resultados. El tema es que Einstein hablaba de hacer lo mismo y en este caso se puede dar por fracasado aquello que no se hizo. Parecería que hemos agotado el esfuerzo, la estrategia y la inteligencia en el combate al tráfico de drogas lo que constituye una premisa falsa de toda falsedad.  Cualquiera de las personas que viven en barrios complicados puede nombrar al menos tres o cuatro lugares de venta de drogas. Los propios policías conviven con ellos. ¿Ha probado ir y hacer la denuncia? La policía lo sabe mucho antes que usted y le confiesa resignada que nada se puede hacer más que ganarse peligrosos enemigos.

No demonizo a quien apoya la ley pero tampoco cedo la derecha en cuanto a que la misma sea una expresión de liberalismo en el Uruguay de hoy. Aunque me echen del club, conmigo no cuenten.