Estoy mirando el cierre de campaña y
atento a los discursos de ambos contendientes. Todo queda claro y no solo para
la derrota que esperamos el domingo sino
para el derrotero del Partido Nacional en su gloriosa historia.
Tabaré Vazquez lee un discurso muy bien
pensado que promete el cierre de casi todos los sueños del uruguayo medio con
tablets, conexiones de banda ancha y vouchers
para la educación. Todo esto es muy deshonesto y él lo sabe pero también
sabe que así se ganan las elecciones.
Luis Lacalle Pou habla de la relación
honesta con el adversario, de aquellas cosas que no resuelven el problema de
hoy pero aseguran un sólido mañana. Una cosa tan responsable como inactiva a
los ojos del uruguayo medio cuyas luces en general son las cortas.
Es obvio que habremos de perder. Tan
obvio como digno. Tabaré sabe que una promesa fácil y una palmada en el hombro
tienen toda la potencia electoral que necesita. Luis Lacalle Pou no entiende
que el “hombre libre” es algo que todo el mundo invoca pero nadie está dispuesto
a esperar.
Nada nuevo bajo el sol. La “Independencia
o la muerte” de Leandro Gomez solo sirve para una placa de bronce pero no atrae
a un empelado público. La “Dignidad arriba y el regocijo abajo” solo vale por
el regocijo pero su costo no es demasiados importante.
El dilema está entre valerse de la
ignorancia o promover la sabiduría. La primera genera vítores y la segunda
abucheos. Es por eso que las opciones
nos separan no solo ideológicamente sino y sobre todo en términos de
poder. Ellos habrán de perpetuarse en el poder como antes lo hizo el Partido
Colorado durante el siglo XX y nosotros habremos de trabajar en custodia de las
libertades y la dignidad.
Pero saben una cosa? Es muy bueno estar en
esta orilla. Viva el Partido Nacional!

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