viernes, 22 de abril de 2016

PRIMER CASO DE KIRCHNERISMO AUTOCTONO


En Uruguay todo parece suceder mucho después de lo que ocurre en el resto del mundo. Si bien esto es demostrable, no quiere decir que las cosas no terminen haciéndose realidad.
Entre ellas el conjunto de síntomas que adornan al socialismo del siglo XXI y que resumidamente llamaremos Kirchnerismo. Se trata de un síndrome que, con diferentes velocidades, aparece en todos los países latinoamericanos que se instalaron bajo el vegetariano título de progresistas.
El proceso de incubación es de duración variable.  En casos como Argentina o Venezuela el mal aparece de forma repentina y aguda mientras que al otro extremo países como Uruguay experimentan los síntomas gradualmente haciendo que la enfermedad se agrave y se vuelva crónica, y por lo tanto de más difícil combate.
Para que el test de Kirchnerismo marque dos rayas, se deben presentar simultáneamente una serie de síntomas. Como el populismo manda, debe haber una sensación de que la sociedad está partida en dos: los que están con el pueblo, lo aman y desean lo mejor para él y los que aspiran exactamente lo contrario. Aquellos que inspirados y alentados por  Estados Unidos se regodean con la existencia de pobres y explotados. La disfrutan enormemente.
En sus etapas iniciales el mal conduce a la aprobación de leyes de inclusión, equidad, igualdad, etc. que en resumidas cuentas aprueban el matrimonio de todas las combinaciones de especies del reino animal tomadas de a dos.
Para los países infectados, se registra una paulatina inflamación del estado, que incorpora directamente empleados públicos o que tiene bajo un régimen de limosna a una porción creciente de la población. Estos “afortunados” tienden a permanecer vinculados al gobierno ya que habiendo experimentado pasta base no pueden dejar de consumirla. El voto de los “mantenidos” es el único voto seguro en próximas elecciones. Por el contrario, los sectores que producen y mantienen toda la “misce en scene” empiezan a experimentar una anemia asociada al acoso tributario que solo termina cuando el organismo parasitado deja de latir.
Es común en este tipo de paciente que las cosas que hace le salgan mucho mas caras que al resto del mundo. Por un mecanismo que la ciencia aun no ha podido develar, si se hace una planta industrial o se construye infraestructura, el costo será de cuatro veces el razonable y no pocos personajes orbitantes del sistema, se volverán inmensamente ricos.
Los países infectados tienden a negar la realidad. Se autodenominan autores de todo aquello que salga bien y tercerizan la culpa en fuerzas ocultas de derecha bajo la teoría del complot permanente. Las custodias de sus gobernantes son profusas porque como es fácil de entender todo el mundo capitalista quiere borrar del planeta a los molestos mesías que vinieron para salvar al pueblo.
Si el contexto dejara de acompañar, se hacen cálculos precisos para que el país gobernado estalle una semana después de entregar el poder. Los subsidios absurdos e indiscriminados, los gastos del estado irreductibles, las fuerzas productivas en ruina son todos componentes de una herencia que hará la vida imposible al sucesor. Los medios de prensa se volverán repentina y masivamente de derecha y “malos”, valga la redundancia, y los ciudadanos, cadena nacional mediante, estarán obligados a estar “contentos”

Como una fiebre incontrolable, la inflación es el síntoma terminal de la enfermedad, producto del gasto impúdico del estado. El ministro de economía adjudicará  la desgracia a los empresarios inescrupulosos de derecha, prometerá mano dura, azuzará al pueblo al linchamiento y el paciente comenzará a delirar. Lamentablemente recién en esta etapa tendremos una idea de la enfermedad que enfrentamos con relativa certeza. Ojalá la ciencia nos provea de herramientas para un diagnóstico precoz de este mal, que al dia de hoy, solo podemos confirmar mediante la autopsia de la víctima. 

jueves, 2 de julio de 2015

LOS TRES CHANCHITOS




La prosperidad de una nación latinoamericana está basada en el grado de industrialización que ésta alcance, sobre todo si la industria está a cargo de gente "buena" como son los que integran los gobiernos de izquierda o los empleados, hasta hoy explotados,  de las fábricas. Este es uno de los "mandamientos" que el catecismo progresista blande históricamente dejando de paso regada la idea de que la ciudad y sus chimeneas son en favor del pueblo mientras que el campo y sus extensiones son únicamente en favor de unos pocos estancieros. 
Obviando la posible influencia del mayor viento de cola recordado en el Uruguay ésta y otra serie de premisas han estado fuera de discusión, entregándosele  a la gente un relato que dice mas o menos  que al llegar el Frente Amplio al poder llegó el interés por los pobres y desposeídos. Las objeciones serían cháchara y tecnicismo burgués mientras el sol del precio de los commodities brille. 
Los tres chanchitos es una fábula de autor anónimo y perdida en la historia. Tres hermanos hacen su casa pero con un nivel de seguridad acorde al esfuerzo que cada uno estaba dispuesto a hacer y según su temor  al lobo feroz. Las casas de paja y madera de dos de los hermanos menores es fácilmente destruida por el soplo del lobo pero no así la que el más responsable de los cerditos hizo: la de ladrillos.
El viento hoy está del lado de la puerta y empiezan a agrietarse estas verdades reveladas y progresistas. 
Las empresas que han sido cerradas por sus originales empresarios por la inexistencia de un negocio y que hoy son "autogestionadas" serían la fiel representación de la casa de paja que el viento se lleva puesto sin la menor clemencia. Solamente el aporte de todos los uruguayos, a través del FONDES, mantiene vivas estas industrias por la conexión a un respirador artificial: el dinero de aquellos que lo generan auténticamente. No era verdad que la fábrica se cerró por que los inversores eran corruptos o neoliberales.
Las industrias que hoy se quedaron sin  negocio porque su rentabilidad estaba condicionada a seguir viviendo en el paraíso de los precios, o merced a la solidaridad de alguna nación "compañera" son las casas de madera que el lobo feroz se come en dos panes. Desaparecido el socio de la patria grande o la voracidad de un mercado insaciable, todo aparece como realmente era. No era posible pagar la energía eléctrica más cara del mundo o el combustible que no solo sirve para remunerar al vendedor sino para financiar el carnaval electoral de los directores de ANCAP. No era posible tener una empresa basada en la mano de obra y convivir con el desborde sindical fuera de madre, sin pagar un alto costo por ello.  
Como en todas las crisis de la historia, las casas de ladrillos permanecen sufriendo pero firmes. La ganadería y la agricultura, que se han forjado en la intemperie del mercado,  tienen un negocio auténtico que no pende de un hilo. Hacen lo que los uruguayos saben hacer mejor y son por eso competitivos. Pese a su resiliencia, la ganadería en particular ha sufrido la sospecha de enriquecimiento ilícito desde aquel Batllismo a esta versión 2.0 Frentista, pero es por eso mismo que todo el mundo la busca cuando llega el lobo feroz. 


viernes, 28 de noviembre de 2014

ORGULLOSAMENTE BLANCO Y PERDEDOR



Estoy mirando el cierre de campaña y atento a los discursos de ambos contendientes. Todo queda claro y no solo para la derrota que esperamos el domingo  sino para el derrotero del Partido Nacional en su gloriosa historia.

Tabaré Vazquez lee un discurso muy bien pensado que promete el cierre de casi todos los sueños del uruguayo medio con tablets, conexiones de banda ancha y vouchers  para la educación. Todo esto es muy deshonesto y él lo sabe pero también sabe que así se ganan las elecciones.
Luis Lacalle Pou habla de la relación honesta con el adversario, de aquellas cosas que no resuelven el problema de hoy pero aseguran un sólido mañana. Una cosa tan responsable como inactiva a los ojos del uruguayo medio cuyas luces en general son las cortas.
Es obvio que habremos de perder. Tan obvio como digno. Tabaré sabe que una promesa fácil y una palmada en el hombro tienen toda la potencia electoral que necesita. Luis Lacalle Pou no entiende que el “hombre libre” es algo que todo el mundo invoca pero nadie está dispuesto a esperar.
Nada nuevo bajo el sol. La “Independencia o la muerte” de Leandro Gomez solo sirve para una placa de bronce pero no atrae a un empelado público. La “Dignidad arriba y el regocijo abajo” solo vale por el regocijo pero su costo no es demasiados importante.
El dilema está entre valerse de la ignorancia o promover la sabiduría. La primera genera vítores y la segunda abucheos. Es por eso que las opciones  nos separan no solo ideológicamente sino y sobre todo en términos de poder. Ellos habrán de perpetuarse en el poder como antes lo hizo el Partido Colorado durante el siglo XX y nosotros habremos de trabajar en custodia de las libertades y la dignidad.
Pero saben una cosa? Es muy bueno estar en esta orilla. Viva el Partido Nacional!


jueves, 16 de enero de 2014

UN NUEVO MODELO DE NEGOCIOS



Vargas Llosa ha declarado su admiración por las medidas en dirección liberal tomadas por Uruguay. Esto ha causado el beneplácito de los liberales y el desconcierto total de la izquierda que no sabe como ha quedado del mismo lado de alguien a quien considera un “facho”
Nadie debería dudar de mi ideología liberal. He hecho caudal de ello en cada una de mis columnas pero tengo la convicción que una medida como la legalización de la marihuana no puede ser aplicada por simple devoción liberal y religiosa sin reparar en el contexto en el que la medida se toma.
El contexto es la República Oriental del Uruguay en el año 2014 y dentro de ese contexto hay que remarcar que nuestro país:

1.     No ha sido capaz de controlar otras drogas como el alcohol en menores de edad
2.     Tiene un nivel de fractura social desconocido en la historia y  una población “nini” de monstruosa magnitud.
3.     No es capaz de dar la seguridad más elemental a sus ciudadanos

En estas condiciones es fácil predecir que la legalización de la marihuana caerá como una bomba en nuestra sociedad. Lo que el gobierno imagina como forma de combate al tráfico de drogas no será más que un cambio en el modelo de negocio.
Seguirá habiendo una parte de la población , los menores de edad, cuyo consumo continuará siendo clandestino mientras que para el resto la adquisición de marihuana será permitido. Lo que esto significa es que se genera una oportunidad de negocios para una familia de mayores de edad que comprando en la farmacia la venderá a menores de edad de manera clandestina. Esto aún en la hipótesis de que tal familia consuma pasta base, constituirá la forma de generar recursos para comprar su droga más barata.
El acecho sobre la población de menores de edad se multiplicará debido a que estamos sustituyendo la actual distribución concentrada o mayorista por otra muy dispersa o minorista que irá en busca del cliente al contrario de lo que  sucede hoy. Los agentes de venta se multiplicarán por 100 y le llevará a nuestros hijos una posibilidad de consumo mucho más cercana que internarse en un barrio inseguro buscando unos championes colgados del cable y entrar en una boca de distribución que por el miedo que mete no deja de actuar como una primera barrera.
Lo que antes podía ser un tropezón en la vida sin mayores consecuencias hoy fácilmente se convierte en un inicio como consumidor de drogas dada la accesibilidad del producto.
También es interesante escuchar como argumento central que la lucha tradicional contra el narcotráfico ha fracasado y que al decir de Einstein si seguimos haciendo lo mismo obtendremos los mismos resultados. El tema es que Einstein hablaba de hacer lo mismo y en este caso se puede dar por fracasado aquello que no se hizo. Parecería que hemos agotado el esfuerzo, la estrategia y la inteligencia en el combate al tráfico de drogas lo que constituye una premisa falsa de toda falsedad.  Cualquiera de las personas que viven en barrios complicados puede nombrar al menos tres o cuatro lugares de venta de drogas. Los propios policías conviven con ellos. ¿Ha probado ir y hacer la denuncia? La policía lo sabe mucho antes que usted y le confiesa resignada que nada se puede hacer más que ganarse peligrosos enemigos.

No demonizo a quien apoya la ley pero tampoco cedo la derecha en cuanto a que la misma sea una expresión de liberalismo en el Uruguay de hoy. Aunque me echen del club, conmigo no cuenten.

martes, 16 de julio de 2013

HALLAZGO DE UN TUPAMARO VIVO





Arqueólogos y antropólogos de El Observador hicieron en España un hallazgo histórico. Fue encontrado un auténtico MLN en excelente estado de conservación al punto que fueron obtenidas de él profusas declaraciones expresadas en lenguaje tupamaro original, aventando cualquier duda sobre un eventual operativo propagandístico de dicho medio.
A partir del trabajo realizado descifrando el tupamaro antiguo se pudieron descartar algunas historias por delirantes pero confirmar otras. Por ejemplo que la razón para tomar las armas en contra de lo que ellos definían como democracia “formal” fue la falta de chances de acceder al poder por otro medio y la existencia de acuerdos con el BID o el Fondo Monetario.  Que a los militares no los combatieron nunca y en todo caso se sentaron a negociar para invitarlos a dar un golpe de estado contra la democracia. También quedó claro que robar, secuestrar o matar es parte de las reglas de juego cuando los “buenos” no le pueden ganar a los “malos” en un sistema de reglas democráticas.
Aparentemente tampoco fue cierto que Amodio Perez (este es el nombre del ejemplar encontrado) fuera el causante del derrumbe del movimiento ya que por aquellos tiempos era una pandilla que dejaba descubrir sus tatuceras por el olor a torta frita.
Los descendientes de aquel tupamaro niegan toda vinculación con el ejemplar y en realidad se molestan con la sola mención de una relación evolutiva. Así el actual MLN Ernesto Agazzi por ejemplo se ríe de quienes comentan el descubrimiento o muestran fotos del ejemplar. Su rechazo a cualquier parentesco llama la atención en la medida que en algún momento entendimos que su ancestro traidor fue el autor del  peor pecado  que se conoce en la humanidad: joder a un compañero tupamaro. En realidad quienes inventaron el monstruo estarían ahora declarando írritos nulos y sin ningún valor cualquier vestigio de su existencia. Se ríen porque seguramente los pecados de los verdaderos tupa no se comparan con los de Amodio. Es decir, se ríen porque solo robaron, mataron y secuestraron a inocentes. Se ríen nerviosos porque puede que el cuento  del llanero solitario que le quieren vender a la historia no sea en absoluto cierto.
Aquellos que generacionalmente no fueron víctimas de esta desgraciada especie, que no les arruinaron la vida con terrorismo primero y dictadura militar  después, tienen una joya en el descubrimiento de un tupamaro en su estado original. Pueden ver como funcionaban aquellas cabezas iluminadas que se dieron cuenta de lo que le convenía a la abrumadora mayoría de la población uruguaya que sistemáticamente se equivocaba al votar.
Futuras investigaciones demostrarán que los ejemplares que sobreviven y que han tenido una transformación kafkiana resultan en su apariencia diferentes a su antecesor pero que con un 99,99% de probabilidad pertenecen a la misma especie.